miércoles, 17 de mayo de 2017

The mirror crack'd from side to side


Un silencio profundo les mostraba,
antes de sonreír, antes de ofrecer los labios,
el exceso y desorden de su realidad.
Solían temblar discretamente
cuando, cogidos de la mano, paseaban
por aquella avenida.
No obstante, naufragar
en la embriaguez les era dulce,
y el secreto de su ingenuidad era el deseo:
él amaba creer que el mundo esperaría
tras haber conquistado lo digno de amor;
ella, que la inocencia de vivir deprisa
aún podía ser reino de la infancia.

Dicen que hoy nadie les recuerda.
Que entre el hombre y la sombra
por su memoria creada se han perdido,
que en la orilla los nombres se han borrado.

Que también se equivoca quien ahora
escribe la leyenda de sus pasos.

2 comentarios:

  1. Es grato volver a leer un poema tuyo, Miguel. La ligereza formal le sienta bien a esa densidad de contenido tan tuya. El ritmo sigue estando muy a salvo, es un gran poema. Saludos.

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  2. Gracias, Al Nav. Lo cierto es que he corregido varias veces las dos últimas estrofas. Estaban los silencios mal distribuidos. Ahora creo ya ha alcanzado su mejor versión posible. Un abrazo.

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